Como ya he comentado, la semana pasada hice un
pequeño viaje a Bristol. Sólo el viaje de vuelta ya fue una aventura, hicimos
noche en un hotel en los alrededores de Amsterdan porque perdimos la conexión,
y al dÃa siguiente nos levantamos a las 5 de la mañana para coger el primer
avión destino a Munich, y total para que saliera con retraso y nos llevaran a
Nuremberg debido a la tormenta de nieve que caÃa en el aeropuerto.
En Bristol hubo muchas cosas que me llamaron la atención. Para empezar, como
todos sabéis, conducen por la izquierda y los coches tienen el volante a la
derecha. No sabéis lo peligroso que es cruzar la calle, miras confiado a la
izquierda, no viene nadie, te dispones a cruzar y... justo en el último momento
te acuerdas que hay que mirar a la derecha.
Sin abandonar el tema de los coches, resulta que aquà los Opel se llaman
Vauxhall. Son los mismo
modelos pero de otra marca. Estos ingleses, el caso es llamar la atención.
Otro bonito detalle, es que siguen usando libras. ¡Con lo fácil que es ahora
viajar por Europa sólo con euros! Total que tengo unas doce libras de sobra,
que no creo que merezca la pena cambiar. Además algún listo aprovechó para
colarme en los cambios una moneda húngara de 50 forint, sean lo que sean los
forints, que seguro que no vale una mierda.
Todos creéis que los ingleses son unos borrachos, y seguramente lo son, pero no
penséis que lo tienen fácil, no. El botellón está estrictametne prohibido,
aunque aquà se llama street drinking, que queda más molón que big bottle:

En cualquier caso, tengo que aclarar que los pubs están muy bien, con un
montón de tipos de cerveza y muchos de ellos con música en directo, que yo
creo que le da una vidilla especial que no hay en los bares de Bilbao, por
ejemplo.
Siguiendo con el alegre ambiente urbano, en muchas calles hay cámaras de
vigilancia, con carteles amarillos (lo siento, no saqué foto) advirtiendo su
presencia y justificándola, como siempre, por la seguridad (como en aquella
vieja canción de Hertzainak: Barka ezazu eragozpena, sentimos causarles
molestias, zure segurtasunerako ari gara lanean, estamos trabajando por su
seguridad, muchas gracias...). Creo que los personajillos de gran hermano
estaban menos vigilados que los bristolanos (¿se dice as�).
En general la ciudad me pareció bastante fea, pero tenÃa sus rincones
agradables. Por ejemplo la catedral:

o la universidad, que está adornada por unos unicornios:

Eso sÃ, si tienes pensado ir de compras al salir del trabajo, puedes ir
cambiando de idea, porque a las cinco y media está todo más cerrado que el
acento de los bávaros. Entramos a una tienda a las cinco y poco y casi nos
echan a patadas.
Cerca de Bristol está el aeródromo de Filton, desde donde vuelan varios
Spitfires (no conseguà ver ninguno) y dónde se planea construir un museo, del
que formará parte el Concorde que reposa allà desde su último vuelo.
Y para terminar, lo que todos estabáis esperando: las inglesas. Bien, no
conseguà descubrir si son feas de verdad o es que se visten tan mal que lo
parecen. Quizás en una próxima visita pueda aclarar algo más este misterio.
En cualquier caso, si te enrollas con una siempre puedes decir que era para
mejorar tu inglés.
Nada más, hasta el próximo fascÃculo del nasional yeografics.
P.S.1: Todo lo anterior no es más que mi opinión. Si alguien estaba planeando
unas vacaciones en Bristol, que no las cancele por mi culpa.
P.S.2: Bueeeeno, vale. También habÃa inglesas guapas... pero muy
pocas.